domingo, 1 de junio de 2014

13. La tragedia del Prestige en la prensa: el bipartidismo mediático

El desastre del Prestige fue la mayor catástrofe medioambiental que ha sufrido España en las últimas décadas. Tuvo lugar en noviembre de 2002, en un contexto de intenso enfrentamiento político entre el Gobierno de José María Aznar y el recién reconstruido PSOE tras la victoria de José Luis Rodríguez Zapatero, entonces líder de la oposición, tras un proceso de primarias en el seno de este partido. El hecho de encontrarse prácticamente al final de la segunda legislatura consecutiva del PP en el Gobierno español (las próximas elecciones generales llegaban en menos de dos años) provocó una profunda división en los medios nacionales en cuanto al enfoque del asunto, con la división de las grandes cabeceras periodísticas nacionales en dos grupos claramente diferenciados: de un lado, las que apoyaban la actuación del Gobierno y, por otro, aquellas que se alinearon con las tesis del principal partido de la oposición en una postura netamente crítica con la gestión de la crisis por parte del Ejecutivo de Aznar. 

En este contexto, se realizó este estudio de medios (http://pendientedemigracion.ucm.es/info/nomadas/14/mferreira.pdfcentrado en el análisis del contenido de los diarios El País, ABC, El Mundo, La Razón y La Voz de Galicia acerca de la cobertura de la crisis del Prestige. Los investigadores, profesores de la Universidad de Murcia, comparan varios ítems, como el tratamiento del asunto en portada, la creación de una sección específica en el diario para informar sobre éste, la atribución de la culpabilidad/responsabilidad sobre la catástrofe y qué opinión tuvo cada cabecera acerca del papel de la movilización social, las protestas ciudadanas, los voluntarios encargados de limpiar el chapapote y la acción del colectivo Nunca Mais. 

Los resultados del estudio marcan una clara diferencia entre la mirada de los diarios La Razón, ABC y El Mundo, mucho más cercanos a la defensa del Gobierno, y la visión de El País y La Voz de Galicia, más críticos hacia la gestión del Ejecutivo. Sin embargo, a pesar de esas claras divergencias ideológicas, los investigadores advierten que estos grandes medios mantuvieron en la cobertura de esta información una línea tendente a la perpetuación de los principios sociales y económicos establecidos por las dos grandes ideologías que representan. Aunque estos grandes medios planteen diferencias ideológicas claras, continúan reproduciendo una cultura dominante suprema que trata de acallar la voz de los voluntarios, de los más afectados por la tragedia, de los manifestantes, en definitiva, de todos aquellos sospechosos de ofrecer a la opinión pública un mensaje contracultural que contravenga los principios ideológicos y socioeconómicos de los medios de ambos lados. Para los autores del estudio, estas dos visiones antagonistas del caso del Prestige realmente son la lucha de dos grupos de poder que pretenden imponer la hegemonía de su mensaje. No hay lugar para opiniones alternativas que puedan poner en jaque las opiniones que cada lobby mediático defiende. Así aparece textualmente en el artículo, en la que es -a mi juicio- la conclusión fundamental de este documento:  

Esta lucha política en la que se implican los medios de comunicación tiene su razón de ser fundamental en la competencia capitalista por el dominio en el mercado, así que en última instancia, la realidad socialmente construida del Prestige en los medios de comunicación, las dos realidades contrapuestas y en contienda, no serían más que la expresión ideológica de los intereses económicos de dos grupos de la clase dominante enfrentados por la supremacía en las relaciones capitalistas de mercado, ¿por qué, si no, nunca ha existido la posibilidad de una tercera realidad socialmente construida acerca del Prestige que fuese expresión de la vivencia inmediata y la realidad concreta de los miles de personas que han resultado víctimas directas de las consecuencias ecológicas del hundimiento?

Podemos hablar de una construcción mediática puramente institucionalizada centrada únicamente en las opiniones de las ideologías que detentan el poder en las instituciones: unos medios están con el Gobierno, otros con el principal partido de la oposición (entiéndase aquí el concepto oposición también como institución que no deja de ser poder en las democracias actuales, al menos en su capacidad para acceder a determinados medios informativos de masas). Es puro bipartidismo mediático. ¿Solo existen ambas visiones del conflicto? ¿No hay una tercera vía (el pueblo, los trabajadores afectados por el vertido, los voluntarios, los indignados con la catástrofe) capaz de erigirse como fuente informativa co-constructora de la realidad? Evidentemente, sí, pero su opinión prácticamente no apareció durante la cobertura de la crisis. Ellos no tuvieron voz en el conflicto, aunque su visión del problema hubiera contribuido a construir una verdad sobre el acontecimiento más global, plural y completa que la que los grandes medios ofrecieron con su titánica lucha por imponer su respectiva hegemonía ideológica.


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